Esa tarde habíamos pensado salir a tomar algo, toda la gente que conocíamos nos miraba con caras raras aunque seguía sin entender la razón del porque,ahora mismo me sentía algo frustrada por lo que estaba pasando y ya no tenía demasiadas ganas de nada,no tenía fuerzas.
En estos momentos cualquier droga hubiera sido la mejor opción.
Él muy atentamente llamó al camarero y preguntó por la mesa de la terraza, por suerte afirmó y nos acompañó hasta ella.
- ¿Por qué has querido que vengamos aquí a almorzar? Mi casa hoy estaba vacía.
Le pregunté algo extraña.
- Para salir un poco de la misma rutina de todos los días, ya nada es como antes Ainara, ¿no lo notas?.
Me miró fijamente, como si fuese el final de todo incluyendo al mundo.
- Para mi nada es como antes, desde que pasó aquello y comenzaste a contarlo y gritarlo a los cuatro vientos nada es lo mismo para mi, ¿no te das cuenta de lo que has echo?
Le miré incrédula por la cara que el fingió,así que continué gritándole.
- No es justo que hayas contado todo lo que pasó, pensé que sería algo nuestro y no algo de lo que presumir por donde quiera que pasases... Me equivoqué demasiado contigo ¿sabes?...
Le miré antes de levantarme de la mesa.
- No te lo tomes así, solo quería comentar lo increíblemente feliz que me habías hecho en esos momentos.
Me miró dulcemente.
- Ya no bastan las explicaciones... Si de verdad me quieres debes arreglar todo esto... Mientras no lo hagas no seré de nuevo tu Ainara, todo esto ha muerto aquí y ahora.
Y me largué con mi chaqueta casi llorando,ver que él ni siquiera se levantó para decirme un simple ''Espera'' me dejó helada, ya no era ese chico del que yo me había enamorado y me había dado cuenta demasiado tarde...